ChatGPT pondrá una marca de agua invisible en sus textos, pero solo en la UE
Pegas en un correo para tu jefe dos párrafos que te ha escrito ChatGPT. Antes de enviarlo los relees y no ves ningún símbolo extraño ni un espacio de más. En unas semanas, si estás en la Unión Europea, esos dos párrafos llevarán una marca que no se ve.
OpenAI lo anunció el lunes 5 de octubre de 2026. En las próximas semanas, los textos que escriban ChatGPT y Codex, su agente de programación, llevarán en la UE una marca de agua invisible para cumplir la Ley de IA europea, sea cual sea tu plan. Fuera de la Unión no se activará por defecto. La marca viaja con el texto cuando lo copias, pero de momento solo podrán buscarla OpenAI y quienes ella autorice, porque el detector está cerrado al público.
¿Se acabó entregar trabajos hechos con ChatGPT sin que nadie lo note? Los números de la propia OpenAI apuntan a que no. En sus pruebas, cambiar una de cada diez palabras por un sinónimo bajó la detección del 92 % al 66 %, y los textos cortos se le escapan más. Además, que un texto no lleve la marca tampoco demuestra que lo haya escrito una persona.
Cómo se mete una marca de agua en un texto
En un billete, la marca de agua aparece al mirarlo a contraluz. En un texto no hay nada que mirar, porque la marca está en la elección de las palabras. Un modelo de lenguaje escribe pieza a pieza y, en cada paso, suele tener varias candidatas razonables. Para terminar «La mañana era…», «fría», «templada» o «soleada» pueden valer igual, y lo normal es que decida el azar.
El sistema de OpenAI, llamado textGrain, cambia ese azar por otro que sale de una clave secreta y de las palabras anteriores. Elige siempre entre las palabras que el modelo ya tenía como posibles, y por eso el texto se lee igual de natural. Quien tenga la clave puede repetir la cuenta y comprobar si el texto coincide con ella demasiadas veces para ser casualidad. Cuantas más palabras tiene el texto, más pruebas acumula.
OpenAI lo ha desarrollado con investigadores de las universidades de Pensilvania y Yale, y ha publicado un informe técnico con las matemáticas. La marca no contiene datos. Solo permite saber si un texto lleva la de OpenAI, y no guarda tu nombre, tu cuenta ni tu conversación.
Cuándo la encuentra el detector y cuándo no
OpenAI ha publicado sus propias pruebas, con el detector ajustado para que, como objetivo, solo un 1 % de los textos sin marca diera positivo por error. Con respuestas sobre psicología, encontró la marca en el 80 % de los textos de 200 tokens y en el 95 % de los de 400. Los tokens son los trocitos en que la IA parte el texto, y en inglés 100 tokens equivalen a unas 75 palabras, según la propia OpenAI. En matemáticas, donde hay menos libertad para escoger palabras, la detección fue mucho más baja, por debajo del 40 % con 200 tokens y en torno al 60 % con 400, a juzgar por su gráfico.
Retocar el texto también la debilita. En textos de 400 tokens, cambiar el 10 % de las palabras por sinónimos bajó la detección del 92 % al 66 %, y cambiar el 25 %, al 17 %. La empresa avisa además de que un texto traducido puede no detectarse bien. Todas estas pruebas se hicieron con preguntas en inglés del conjunto ELI5, y OpenAI no da datos para el español.
| Prueba | Textos en los que encontró la marca |
|---|---|
| Respuestas sobre psicología de 200 tokens (unas 150 palabras en inglés) | 80 % |
| Respuestas sobre psicología de 400 tokens (unas 300 palabras en inglés) | 95 % |
| Respuestas sobre matemáticas de 200 y de 400 tokens | Menos del 40 % y alrededor del 60 % |
| Textos de 400 tokens sin retocar | 92 % |
| Los mismos, con el 10 % de las palabras cambiadas por sinónimos | 66 % |
| Los mismos, con el 25 % de las palabras cambiadas | 17 % |
En Bruselas ya contaban con esa debilidad. El código de buenas prácticas que redactaron expertos independientes para la Comisión Europea, publicado el 10 de junio de 2026, permite dejar sin marca los textos muy cortos y obliga a marcar los de más de 200 tokens, aunque su marca sea menos fiable que la de un texto muy largo.
Lo que un positivo no demuestra
Aunque el detector encuentre la marca, el resultado dice menos de lo que parece. OpenAI enumera lo que una marca de agua no puede decirte.
- Cuánto ha puesto la persona. Indica que un sistema de OpenAI generó o procesó parte del texto, pero no mide cuánto criterio, edición o creatividad humana hay detrás.
- Quién lo ha escrito. No asocia el texto a ninguna persona, empresa, cuenta, instrucción ni conversación.
- De quién es. Tampoco dice si su uso fue legal, si había que avisar de que lo hizo una IA ni quién responde de él.
- Si es verdad. Un texto con marca puede ser exacto, engañoso o falso, igual que uno sin ella.
- Que lo haya escrito una persona, si la marca no aparece. El texto puede ser demasiado corto, estar retocado o traducido, venir de un modelo sin marca, ser anterior a ella o salir de la IA de otra empresa.
Por qué solo en la Unión Europea
Porque allí la ley lo exige. El artículo 50.2 del Reglamento europeo de inteligencia artificial, la Ley de IA, obliga a quien ofrezca en la UE un sistema que genere audio, imagen, vídeo o texto a que sus resultados estén «marcados en un formato legible por máquina» y se pueda detectar que son artificiales. Da igual dónde tenga su sede la empresa (artículo 2). Se libran los sistemas que solo ayudan a editar sin cambiar en lo sustancial el texto de partida.
La obligación rige desde el 2 de agosto de 2026, pero los sistemas que ya estaban en el mercado, como ChatGPT, tienen hasta el miércoles 2 de diciembre de 2026, según las preguntas frecuentes de la Comisión. Ese margen lo añadió la reforma de la ley conocida como ómnibus digital. Quien no cumpla se arriesga a multas de hasta 15 millones de euros o el 3 % de su facturación mundial, la cifra que sea mayor (artículo 99). La Ley de IA ya obliga a OpenAI a otras cosas, como avisar de los incidentes graves de sus modelos más potentes, algo que salió a relucir con sus agentes de IA que se saltaron sus límites.
OpenAI podría activarla en todo el mundo, como hace Anthropic, pero ha preferido no hacerlo de entrada, porque dice que ir región a región le deja aprender del uso real. Ya tenía una marca así en 2024. El 4 de agosto de ese año contó que seguía estudiándola por sus riesgos. Era fácil de burlar traduciendo el texto o reescribiéndolo con otro modelo, y podía estigmatizar a quien escribe en inglés sin ser nativo y se ayuda de la IA. Añadía que, aunque los falsos positivos fueran pocos, en grandes volúmenes de texto sumarían muchos. Ese año, The Wall Street Journal publicó que también pesaba el miedo a que los usuarios se fueran a la competencia, como recuerda TechCrunch.
Quién podrá comprobar si un texto la lleva
Desde el 5 de octubre, investigadores y organizaciones expertas pueden pedir acceso al detector, y OpenAI lo concede caso por caso. La herramienta solo dice si encuentra la marca de OpenAI, sin identificar al usuario ni enseñar sus instrucciones o conversaciones. La empresa justifica el cierre por el riesgo de que se le escapen marcas o de que señale textos que no la llevan.
El código europeo se lo permite. Sus firmantes tienen que ofrecer un detector gratuito, pero para los textos pueden reservarlo a usuarios expertos verificados (autoridades, medios, verificadores de datos, investigadores, centros educativos y de investigación u organizaciones civiles) hasta que haya métodos más fiables. Hasta finales de julio lo habían firmado unas 190 organizaciones, entre ellas OpenAI, Google, Anthropic, Microsoft, Meta y Mistral, según la Comisión.
Ninguna web ajena puede buscarla por su cuenta, porque el detector necesita el texto y la clave secreta de OpenAI, como explica su informe técnico. Desconfía de cualquier servicio que prometa encontrarla. Con las imágenes y el audio es distinto, porque cualquiera puede subir un archivo a openai.com/verify para ver si lleva las señales de OpenAI. Si lo que te preocupa es una videollamada, las pistas son otras, como contamos en cómo detectar una videollamada falsa hecha con IA.
Google y Anthropic ya marcan sus textos
OpenAI llega después que Google y Anthropic. Google usa su sistema, SynthID, en los textos de Gemini desde mayo de 2024. El 23 de octubre de ese año lo explicó en un artículo en Nature, con un experimento sobre casi 20 millones de respuestas de Gemini, y lo publicó en código abierto. En la app de Gemini cualquiera puede comprobar si una imagen, un vídeo o un audio llevan su marca. Los textos no aparecen en esa lista, y desde el 7 de octubre su portal de detección está abierto a todos.
Anthropic, la empresa de Claude, anunció en agosto de 2026 su propia marca, una versión del método de Google, y la aplica en todo el mundo porque aún no tiene una forma fiable de limitarla por regiones. La llevan sus modelos nuevos, y los anteriores la irán recibiendo en los próximos meses. Su detector está en pruebas privadas para reguladores, policía, medios, verificadores, investigadores, organizaciones educativas y grupos civiles europeos. A algunos usuarios no les sentó bien, porque consideraban que ellos ponían las instrucciones y las decisiones y Claude solo era la herramienta, cuenta TechCrunch. OpenAI asegura que textGrain igualó o superó a SynthID en sus pruebas, una evaluación que ha hecho ella misma.
Anthropic recuerda que los detectores comerciales de textos de IA funcionan de otra manera, porque no tienen ninguna clave. Buscan rasgos de estilo, como el abuso del «no es X, es Y», las muletillas que repasamos en cómo saber si un texto lo ha escrito una IA. Una marca de agua solo la lee quien tiene la clave, y cada empresa tiene la suya.
A quién afecta en España
Depende de qué papel tengas.
- Si usas ChatGPT, no notarás nada al leer. OpenAI dice que en sus pruebas de rendimiento las respuestas con marca y sin ella sacan notas prácticamente iguales. La marca no lleva tu nombre ni tu cuenta, y el anuncio no menciona ninguna forma de desactivarla.
- Si estudias, un positivo diría que un sistema de OpenAI escribió o retocó parte del trabajo, y uno negativo no probaría que lo hayas escrito tú. Guarda tus borradores y el historial de versiones, que demuestran cómo lo hiciste.
- Si das clase, hoy no tienes dónde comprobarlo. Tu centro podría pedir acceso como organización educativa o de investigación, pero OpenAI decide caso por caso, y un positivo tampoco te diría cuánto trabajo puso el alumno.
- Si tu empresa o tu medio publica textos de IA para informar sobre asuntos de interés público, desde el 2 de agosto de 2026 tiene que avisar de que los ha generado una IA, salvo que una persona los haya revisado y alguien asuma la responsabilidad editorial (artículo 50.4). No afecta al uso personal.
- Si programas con la API de OpenAI, puedes activar la marca en algunos modelos desde cualquier país. Viene apagada.
Quedan preguntas sin respuesta. OpenAI no ha dado fecha, más allá de las próximas semanas y del 2 de diciembre que marca la ley. Tampoco ha explicado cómo sabrá quién está en la UE, si por el país de la cuenta o por la conexión, ni qué usuarios quedan fuera del despliegue. Ni ha dicho cuándo abrirá el detector a más gente.
Los dos párrafos de aquel correo a tu jefe se leerán igual que siempre. La diferencia estará en la elección de cada palabra, y solo podrá verla quien tenga la clave de OpenAI. De momento, tu jefe no está en esa lista.
Fuentes
- OpenAI: Our approach to EU text provenance rules (5 de octubre de 2026) y el informe técnico de textGrain (5 de octubre de 2026), en inglés.
- OpenAI: Apoyar la labor de Europa para garantizar un ecosistema de IA fiable (11 de junio de 2026), Understanding the source of what we see and hear online (7 de mayo de 2024, con la actualización del 4 de agosto de 2024), la guía Content provenance de su API y la ayuda Understanding and counting tokens (consultadas el 6 de octubre de 2026), en inglés salvo la primera.
- BOE: Reglamento (UE) 2024/1689, de 13 de junio de 2024, de inteligencia artificial (artículos 2, 50 y 99), tal como se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea.
- Comisión Europea: preguntas frecuentes sobre el artículo 50 de la Ley de IA (actualizadas el 24 de julio de 2026), código de buenas prácticas sobre la transparencia del contenido generado por IA (10 de junio de 2026, con el texto completo en PDF) y lista de firmantes, en inglés.
- Anthropic: How Claude’s text watermark works (14 de agosto de 2026, actualizado el 1 de septiembre), en inglés.
- Google DeepMind: SynthID (consultada el 6 de octubre de 2026); Dathathri y otros: Scalable watermarking for identifying large language model outputs, Nature, 23 de octubre de 2024, y MIT Technology Review: Google DeepMind is making its AI text watermark open source (23 de octubre de 2024), en inglés.
- TechCrunch: OpenAI will start watermarking ChatGPT’s text in the EU (5 de octubre de 2026), en inglés.
- Imagen de portada: foto de un ensayo sobre el plagio generado por un chatbot de IA, de Ehécatl Cabrera (Wikimedia Commons), con licencia CC BY-SA 4.0; recortada y con texto de Ping Cero. La portada se comparte con la misma licencia.

