Google ya tiene chips de IA en órbita para probar centros de datos en el espacio
Pegas un documento largo en el chat de una inteligencia artificial y en segundos tienes el resumen. Parece que sale de tu móvil, pero sale de un centro de datos: una nave llena de chips que gastan electricidad sin parar y que hay que enfriar a todas horas. ¿Y si ese edificio no estuviera en un polígono, sino dando vueltas a la Tierra?
Google se lo toma en serio. El 1 de octubre de 2026 despegó el primer satélite de su Project Suncatcher, construido con la empresa Planet y con chips de IA de Google dentro. Horas después, Google confirmó en su blog que ya había contactado con él y que funciona como esperaba. En el mismo cohete iban cinco satélites de la barcelonesa Sateliot.
Qué despegó el 1 de octubre
El satélite viajó en la misión Transporter-18 de SpaceX: un Falcon 9 compartido que despegó a las 20:32, hora peninsular, desde Vandenberg (California) con 130 cargas a bordo, según Space.com. Poco más de tres horas antes había despegado la Crew-13, rumbo a la Estación Espacial.
Dentro del satélite van TPU (unidades de procesamiento tensorial), los chips que Google diseña para la IA y que ya usa en sus centros de datos: su alternativa a las tarjetas gráficas de Nvidia. Travis Beals, el responsable del proyecto, contó a la radio pública estadounidense NPR que el satélite tiene el tamaño de una nevera, lleva cuatro TPU y ejecutará Gemma, el modelo de IA abierto de Google, en tandas de 15 minutos para no calentarse. La idea es que funcione un año.
Para ti, de momento, no cambia nada. Es un experimento para ver cómo se comportan esos chips en el espacio.
Lo que tiene que aguantar
Google lo ha contado en su blog del 24 de septiembre y, con más números, en su estudio en la revista Joule:
- El viaje. En los diez minutos de subida, el satélite soporta hasta 10 veces la gravedad, y los chips, de 50 a 100. En las pruebas de vibración en tierra, aguantó.
- La radiación. Las partículas del Sol y los rayos cósmicos pueden cambiar un 0 por un 1 en la memoria de un chip. Google bombardeó sus TPU con protones en un laboratorio. Según el estudio, la memoria dio los primeros fallos con casi el triple de la dosis de cinco años en órbita, y el resto del chip funcionó bien hasta la dosis más alta que se probó, unas 13 veces esa. Los errores sueltos rondan uno cada tres millones de respuestas, si el chip da una por segundo. Para usar la IA vale; para entrenarla, falta estudiarlo.
- El calor. Cualquiera diría que en el espacio un chip se enfría solo, pero en el vacío no hay aire que se lleve el calor y hay que echarlo fuera en forma de radiación. Google combina tubos de calor y radiadores para que la memoria no pase de unos 90 °C. Los radiadores, dice Beals, son de lo más pesado del satélite. Y subir cada kilo cuesta dinero.
¿Por qué irse al espacio? La factura de la luz
La IA tiene hambre de electricidad. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los centros de datos gastaron 415 teravatios hora (TWh) en 2024, el 1,5 % de la electricidad del mundo. España entera consumió 256 TWh en 2025, según Red Eléctrica. La AIE prevé unos 945 TWh en 2030, algo más que todo Japón, y en abril de 2026 contó que el consumo de los centros de datos subió un 17 % en 2025.
Ahí entra el Sol. Google quiere una órbita que sigue la línea entre el día y la noche, donde el satélite casi nunca queda a la sombra. Según el estudio de Joule, un panel allí recibe hasta 8 veces más energía al año que uno en latitudes medias, como las de España. Con tanto sol hacen falta menos baterías pesadas, y no se gasta suelo ni agua de la Tierra.
Cuánto falta, según la propia Google
El estudio, revisado por otros científicos, salió el mismo 1 de octubre. Su cuenta clave no va de chips, sino del precio del billete.
Subir un kilo en un Falcon 9 reutilizado cuesta unos 3.600 dólares, según el estudio. Google calcula que podría bajar a unos 200. A ese precio, lanzar cada kilovatio de un satélite como los Starlink V2 Mini, repartido en cinco años de vida, costaría unos 810 dólares al año, dentro de lo que paga solo de luz un centro de datos en Estados Unidos (de 570 a 3.000). Con el precio actual, son 14.700.

El estudio ve posible que el kilo baje de 200 dólares hacia 2035, si SpaceX mantiene el ritmo con el que ha abaratado sus cohetes. Eso exigiría unos 180 vuelos al año de Starship, su cohete gigante; con un 70 % menos de vuelos, el kilo se quedaría en unos 300. Starship, sin embargo, no llegó a la órbita hasta el 28 de septiembre de 2026, en su vuelo 14, según Satellite Today. Sus rivales, además, avisan de que el kilo barato se acaba.
Beals admitió a NPR que no lo ve más barato que en tierra en los próximos cinco años. El siguiente paso será en 2027, con dos satélites que ensayarán una de las partes más delicadas, la comunicación entre ellos por láser. El estudio imagina grupos de 81 satélites a entre 100 y 200 metros unos de otros, con enlaces cien veces más rápidos que los mejores enlaces comerciales entre satélites.
Las pegas
- Nadie puede ir a reparar. En tierra, un técnico cambia el chip que falla; en órbita, admite el estudio, lo más sencillo es llevar chips de sobra. Brandon Lucia, de la Universidad Carnegie Mellon, estimaba en NPR que reparar y mantener allí arriba multiplica el coste y la complejidad por 10, o incluso por 100.
- La basura espacial. En 2025 se pusieron en órbita más de 4.000 satélites y otras cargas, y el índice de salud de la órbita de la Agencia Espacial Europea (ESA) pasó de 4 a 50 en un año, donde 1 sería lo sostenible, según su informe del 14 de septiembre de 2026. Una constelación como la de Google tendría que esquivar restos de forma automática y poder sacar de órbita sus satélites, como reconoce el estudio.
- La latencia, el tiempo que tarda la respuesta en ir y volver. El estudio admite que esa órbita la alarga hacia algunos lugares, y los enlaces láser con tierra aún están en desarrollo.
- La contaminación. Los paneles son limpios; los cohetes, no. Además, los satélites acaban quemándose al volver a la atmósfera. Google deja el balance ambiental completo para más adelante.
Quién más quiere centros de datos en el espacio
| Quién | Qué ha hecho o anunciado | Cuándo |
|---|---|---|
| Starcloud (EE. UU.) | Lanzó un satélite con una GPU H100 de Nvidia; en diciembre ejecutó en órbita un modelo de Google y entrenó uno pequeño | Noviembre de 2025 |
| SpaceX | En sus papeles para salir a bolsa dice que empezará a subir sus satélites de IA, como pronto, en 2028 | Mayo de 2026 |
| China (Zhejiang Lab) | Lanzó los 12 primeros satélites de su constelación de cálculo «Three-Body» | Mayo de 2025 |
| Europa (estudio ASCEND) | Lo ve viable, pero pide un cohete diez veces menos contaminante | Junio de 2024 |
SpaceX quiere además fabricar los chips de esos satélites en Texas, en Terafab, el proyecto que comparte con Tesla, y Musk calcula que la mayor parte de lo que salga de allí irá al espacio.
La pata española: qué hace Sateliot
Los pasajeros españoles eran mucho más pequeños. Sateliot, una empresa de Barcelona fundada en 2018, subió cinco satélites en su misión Draconis. Cada uno mide 20 × 10 × 35 centímetros, como una caja de zapatos grande, y pesa 10 kilos, según su nota del 30 de septiembre. Volarán a 510 kilómetros durante cinco años. Los ha fabricado Alén Space en Nigrán (Pontevedra), y con ellos Sateliot suma 11 lanzados.
No son para tu móvil. Hacen de repetidor de telefonía en órbita, pero para el internet de las cosas (IoT): aparatos que mandan pocos datos, como un sensor en el campo o el localizador de un contenedor. Usan 5G NTN, el 5G adaptado a satélites, así que un aparato comercial compatible se conecta directamente. Como la cobertura no es continua, el satélite recoge el mensaje al pasar, lo guarda y lo entrega después. Con los cinco nuevos, según Sateliot, cada aparato tendrá de media el doble de pasadas al día y esperará la mitad de tiempo entre una y otra. También llevan memorias más resistentes a la radiación, el mismo enemigo que preocupa a Google.
Tampoco se contrata directamente, porque Sateliot llega al cliente a través de las operadoras de telefonía, con acuerdos mayoristas. En España trabaja con Telefónica, con la que firmó en abril de 2026 un acuerdo para desarrollar 5G por satélite para zonas sin cobertura y para seguridad y defensa. El Estado tiene el 18,7 % de la empresa, según la propia Sateliot. Lo siguiente es Tritó, su nueva generación, prevista para 2027. Pasará al 5G NR, el estándar de las redes 5G de los móviles, con la idea de conectar directamente con aparatos 5G corrientes (lo que el sector llama D2D).
El 3 de octubre de 2026, Sateliot aún no había anunciado si había contactado con sus cinco satélites.
Los primeros datos, los satélites de 2027 y Starship
- Google irá midiendo en las semanas siguientes al lanzamiento cómo aguantan sus TPU, y ha dicho que contará más a medida que avance la misión.
- Para 2027 están previstos los dos satélites de Google con láser y los Tritó de Sateliot.
- Habrá que ver cuántas veces vuela Starship y a qué precio, porque de eso depende la cuenta de los 200 dólares.
Ese resumen que te llega en segundos seguirá saliendo, durante años, de un edificio en tierra. Pero desde el 1 de octubre hay cuatro chips de Google dando vueltas a la Tierra para averiguar, en tandas de 15 minutos, si algún día ese edificio puede estar ahí arriba.
Fuentes
- Google: el prototipo ya está en órbita (1 de octubre de 2026), qué va a probar (24 de septiembre de 2026) y el anuncio del proyecto (4 de noviembre de 2025), en inglés.
- Agüera y Arcas, Beals y otros (Google): «Toward a future space-based, highly scalable AI infrastructure system design», revista Joule, publicado el 1 de octubre de 2026 (en inglés).
- Sateliot: la misión Draconis (30 de septiembre de 2026), la ronda de 100 millones (8 de abril de 2026) y el acuerdo con Telefónica (29 de abril de 2026). Alén Space: el encargo de los cinco satélites (3 de julio de 2025, en inglés).
- Space.com: el lanzamiento de Transporter-18 (1 de octubre de 2026). Satellite Today: quién iba a bordo (1 de octubre), Starship llega a la órbita (28 de septiembre) y el fin del lanzamiento barato, según sus rivales (17 de septiembre). Todo en inglés.
- NPR: entrevista a Travis Beals y a Brandon Lucia (1 de octubre de 2026, en inglés).
- AIE: informe «Energy and AI» (abril de 2025) y su actualización (16 de abril de 2026). Red Eléctrica: el sistema eléctrico español en 2025 (11 de marzo de 2026).
- ESA: Space Environment Report 2026 (14 de septiembre de 2026, en inglés).
- Otros proyectos: Starcloud-1 y Starcloud-2 (consultadas el 2 de octubre de 2026), folleto S-1 de SpaceX (20 de mayo de 2026), China Daily (15 de mayo de 2025) y Thales Alenia Space, estudio ASCEND (27 de junio de 2024). Todo en inglés.
- Gráfico: Ping Cero, con los datos del estudio de Google en Joule.

