23 de octubre de 2026

Curiosidad que conecta

Alcohol en el espacio: detectan metanol pesado junto a una estrella que nace

Pides una caña en una terraza y lo que te alegra la tarde es el etanol, el alcohol de las bebidas. Tiene un primo más sencillo, el metanol, que es tóxico si se ingiere y puede causar ceguera e incluso la muerte, como advierte la ficha internacional de seguridad química de la Organización Internacional del Trabajo. De ese alcohol va esta historia, en una versión que nunca se había visto en el espacio.

El miércoles 7 de octubre de 2026, el Instituto Max Planck de Radioastronomía (MPIfR), en Alemania, anunció la primera detección en el espacio de metanol totalmente deuterado, el CD3OD: una molécula de metanol con sus cuatro átomos de hidrógeno cambiados por deuterio, una versión más pesada del hidrógeno. Lo ha encontrado el radiotelescopio ALMA, en Chile, alrededor de IRAS 4A2, una estrella que todavía se está formando en la nube molecular de Perseo, a unos 1.000 años luz. Es la primera molécula con cuatro deuterios que se detecta en el espacio, y es unas cien veces más abundante de lo que predicen los modelos químicos.

Algunas notas de prensa, como la del Observatorio Nacional de Radioastronomía de Estados Unidos (NRAO), socio de ALMA, hablan de «zonas donde se forman planetas», y conviene precisarlo. El artículo científico, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, describe una protoestrella muy joven, todavía envuelta en la nube de gas y polvo de la que se alimenta. Allí no se ha visto ningún planeta. Lo que la rodea es, en palabras del propio NRAO, un «kit químico de inicio» que algún día podría acabar en planetas.

Qué es el metanol pesado y por qué es tan raro

El metanol normal, CH3OH, tiene un átomo de carbono, uno de oxígeno y cuatro de hidrógeno, tres unidos al carbono y uno al oxígeno. El deuterio es un hidrógeno con un neutrón en el núcleo, lo que lo hace el doble de pesado. Con un deuterio en lugar de un hidrógeno, el metanol pasa a ser deuterado; con los cuatro cambiados, es el CD3OD, al que el MPIfR llama «metanol pesado», igual que se llama agua pesada a la que lleva deuterio.

El deuterio escasea. En el gas de nuestra galaxia hay más o menos un átomo de deuterio por cada 60.000 de hidrógeno, que es el dato que usa el propio estudio. Si se repartiera al azar, solo una de cada 15 trillones de moléculas de metanol (un 15 seguido de 18 ceros) llevaría los cuatro. En IRAS 4A2 hay unas cuatro de cada 10.000. La diferencia, haciendo la cuenta con las cifras del artículo, es de unos seis mil billones de veces.

La búsqueda de esta familia de moléculas viene de lejos. El metanol con un deuterio se detectó por primera vez en Orión, en 1988; el de dos, en 2002, y el de tres, en 2004, los dos alrededor de IRAS 16293-2422, una protoestrella doble de la constelación de Ofiuco. Del de cuatro solo había indicios, en 2023 y en 2026, que no bastaban para darlo por visto.

Por qué hace falta tanto frío

La explicación está en la temperatura. Una estrella como IRAS 4A2 empieza siendo un núcleo de gas y polvo a entre 10 y 20 grados por encima del cero absoluto, unos −260 °C. Con ese frío, las reacciones entre el hidrógeno y su versión pesada empujan el deuterio hacia otras moléculas, y más todavía cuando el monóxido de carbono se congela sobre el polvo y sale del gas, explica el artículo.

Sobre esos granos helados se fabrica el metanol. El monóxido de carbono va sumando hidrógenos uno a uno, y si alrededor sobra deuterio, algunos de esos «hidrógenos» son deuterio. Más tarde, cuando la protoestrella calienta su entorno, el hielo se evapora, las moléculas pasan al gas y ALMA puede verlas.

Por eso el deuterio sirve de sello de origen. Lo más probable es que una molécula muy deuterada se formara en aquel frío, antes de que naciera la estrella. «La deuteración nos permite seguir la evolución química de las moléculas durante la formación de las estrellas y los planetas», resume Silvia Spezzano, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre y coautora del estudio.

Cómo lo ha visto ALMA en una nube de Perseo

ALMA no capta la luz que ven tus ojos. Sus antenas, hasta 66 trabajando a la vez en el desierto de Atacama, recogen ondas de radio de alrededor de un milímetro. Cada molécula, al girar, emite en unas frecuencias exactas que dependen de su forma y de su masa, y cambiar un hidrógeno por deuterio las desplaza. El equipo de Arnaud Belloche, del MPIfR, encontró diez líneas claras del CD3OD.

Los datos son de COMPASS, uno de los grandes programas de ALMA, que ha dedicado más de 100 horas a 11 protoestrellas cercanas parecidas a lo que fue el Sol; las de IRAS 4A2 se tomaron entre enero de 2023 y agosto de 2024. Sus primeros resultados salieron el 7 de octubre en siete artículos de Astronomy & Astrophysics. IRAS 4A2 forma pareja con otra protoestrella, IRAS 4A1, en la región de NGC 1333, y tiene lo que los astrónomos llaman un «hot corino», una zona caliente y compacta muy rica en moléculas orgánicas.

El metanol que se ve allí está a unos 200 kelvin (−73 °C), en una zona de unas 50 veces la distancia entre la Tierra y el Sol, algo menos que la órbita de Neptuno de lado a lado (cálculo propio con el tamaño y la distancia que da el artículo).

Cómo nacen una estrella y sus planetas

El Sistema Solar empezó así hace unos 4.600 millones de años, como explica la NASA. Una nube de gas y polvo se hundió sobre sí misma, quizá empujada por la onda de choque de una estrella que explotó cerca. Al caer, el material formó un disco que giraba, con el Sol encendiéndose en el centro.

IRAS 4A2 está en el primer tramo de ese camino, el de protoestrella. Después llega el disco, y en él empieza la fábrica de planetas. Los granos de polvo se pegan entre sí, crecen hasta formar rocas de kilómetros, los planetesimales, y estas chocan y se juntan hasta dar planetas.

Ese primer paso se vio por fin en julio de 2025. Con el telescopio espacial James Webb y con ALMA, un equipo dirigido por Melissa McClure, de la Universidad de Leiden, captó minerales recién solidificados alrededor de HOPS-315, una estrella muy joven a unos 1.300 años luz. Para el Observatorio Europeo Austral (ESO), es el momento más temprano de la formación de planetas visto alrededor de una estrella distinta del Sol. Hay caminos menos habituales, y en octubre se presentó incluso un candidato a planeta nacido de los restos de una estrella muerta.

Qué moléculas orgánicas hay antes de que existan los planetas

Mucho antes de que haya planetas, la química ya está en marcha. En enero de 2023, el Webb midió los hielos de Camaleón I, una nube fría y densa a unos 630 años luz donde se están formando decenas de estrellas. Encontró agua, amoniaco, metano, sulfuro de carbonilo y metanol, la molécula orgánica compleja más sencilla, con pistas de otras mayores. Esos hielos se forman antes que las estrellas y acaban en sus discos y en sus futuros planetas, explicó ESA/Webb.

Cerca de las protoestrellas, donde el calor evapora los hielos, ALMA ve moléculas más complejas. En 2012 encontró glicolaldehído, un azúcar sencillo que interviene en la formación del ARN, alrededor de IRAS 16293-2422, a unos 400 años luz y a distancias como la que hay entre Urano y el Sol. Aquel estudio lo dirigió Jes Jørgensen, del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague, el mismo que dirige ahora COMPASS.

Los cometas, como el que deja cada octubre las Dracónidas, han cambiado poco en 4.500 millones de años, recuerda la ESA, y guardan el material de entonces. En el 67P, la sonda Rosetta encontró glicina, el aminoácido más sencillo, y fósforo (2016), y también metanol con uno y dos deuterios, por primera vez en un cometa (2021). Ese metanol podría venir del núcleo frío del que nació el Sistema Solar, a entre 10 y 20 kelvin, según el estudio que firmó en primer lugar Maria Drozdovskaya, de la Universidad de Berna, hoy una de las investigadoras principales de COMPASS.

FaseDóndeQué se ha vistoCuándo y con qué
Nube fría, antes de las estrellasCamaleón I, a unos 630 años luzHielo de agua, amoniaco, metano, sulfuro de carbonilo y metanol2023, telescopio James Webb
ProtoestrellaIRAS 16293-2422 (Ofiuco), a unos 400 años luzMetanol con dos y con tres deuterios; glicolaldehído, un azúcar sencillo2002 y 2004; el azúcar, en 2012 con ALMA
ProtoestrellaIRAS 4A2 (Perseo), a unos 1.000 años luzMetanol con cuatro deuterios (CD3OD)2026, ALMA
Disco donde se forman planetasTW Hydrae, a unos 170 años luzMetanol, por primera vez en un disco2016, ALMA
Disco donde se forman planetasHD 100453, a unos 330 años luzMetanol con carbono 132025, ALMA
Cometa del Sistema Solar67P/Churiumov-GuerasimenkoGlicina y fósforo; metanol con uno y dos deuterios2016 y 2021, sonda Rosetta (ESA)
Algunas moléculas orgánicas que ya están ahí antes de que existan los planetas, de la nube fría al cometa. Fuentes: ESA/Webb, ESO, MPIfR, Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, ESA y los estudios citados.

¿Por qué importa esta forma de metanol?

Porque permite comparar. Si el metanol de un disco o de un cometa lleva una proporción de deuterio parecida a la de las protoestrellas, es una pista de que esas moléculas se heredaron de la nube en lugar de fabricarse después. El agua ya ha pasado por esa prueba. Con el deuterio como pista, un estudio publicado en Science en 2014 concluyó que buena parte del agua del Sistema Solar se formó probablemente como hielo en el espacio interestelar, antes que el Sol.

El CD3OD añade una pieza que no encaja. Hay unas cien veces más de lo que predicen los modelos químicos, y ninguno lo explica, según el MPIfR. Tampoco reproducen el patrón que IRAS 4A2 comparte con otras protoestrellas, en el que la proporción aparente de deuterio crece del metanol con uno al metanol con varios. «Parece que a todos ellos les falta un proceso clave en la formación del metanol con varios deuterios», concluye Belloche.

Lo siguiente se decide en el laboratorio. Entre las señales de IRAS 4A2 quedan algunas sin identificar que podrían ser otras dos versiones del metanol pesado, CH2DOD y CHD2OD, pero nadie ha medido todavía en la Tierra las frecuencias en las que emiten. Para Jes Jørgensen, «la pregunta interesante es cómo pueden influir estos ingredientes químicos en las condiciones de los planetas».

Nada de esto es vida, ni la anuncia. El metanol es materia prima, el alcohol más sencillo y una pieza central para fabricar moléculas orgánicas más grandes, como recuerda el NRAO. Entre esas moléculas y algo vivo quedan muchos pasos por explicar, como la preferencia de la vida por una de las dos «manos» de sus moléculas, el enigma de fondo del Nobel de Química de 2026.

La caña de la terraza es, sobre todo, agua. Si el estudio de 2014 acierta, una parte de esa agua es más antigua que el Sol y se formó como hielo en una nube parecida a la de Perseo. La pista la dio el deuterio, el mismo átomo que ahora ha descuadrado los modelos en IRAS 4A2.

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Fuentes

Juan A.

Soy Juan, entusiasta de la tecnología, los videojuegos, la inteligencia artificial y la actualidad que nos rodea. Juego a shooters como el CS2, cooperativos y single player con un PC que he ido mejorando pieza a pieza, y me gusta estar al tanto de todo lo que sale. En Ping Cero intento transmitir esa pasión contándote lo último, lo curioso y lo que merece la pena.

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