23 de octubre de 2026

Curiosidad que conecta

El FBI detiene a un ingeniero de OpenAI acusado de esconder una grabadora

Detrás de la tele de una sala de reuniones de la dirección de OpenAI, en San Francisco, alguien había enchufado un aparato a un puerto USB y lo había envuelto en papel higiénico. El personal de la empresa lo encontró hacia el miércoles 30 de septiembre de 2026. Era una grabadora de audio de la que OpenAI no pudo recuperar ningún archivo y, según la denuncia de una agente del FBI que ha hecho pública el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la había puesto un ingeniero de la propia OpenAI.

El FBI lo detuvo el viernes 9 de octubre. Se llama Abdulrahman Alfozan, tiene 35 años, trabajaba como ingeniero en OpenAI desde julio de 2025 y es ciudadano de Arabia Saudí, como detalla el comunicado del Departamento de Justicia del martes 13. La denuncia añade que estudió en Estados Unidos y que es residente permanente legal en ese país desde septiembre de 2020. Está acusado de usar o intentar usar un aparato para interceptar conversaciones, un delito federal castigado con hasta cinco años de cárcel.

El mismo martes compareció por primera vez ante el juez, que lo mandó de vuelta a prisión. El lunes 19 de octubre a las 11:00 de San Francisco (las 20:00 en la España peninsular) tendrá la vista en la que se decide si espera el juicio en la cárcel o en libertad con condiciones. De momento solo hay una acusación. Ni la Fiscalía ni OpenAI han explicado por qué lo habría hecho ni si la grabadora llegó a captar algo, y el Departamento de Justicia no acusa a ningún gobierno de estar detrás.

Lo que describe la denuncia

La denuncia, con la declaración jurada de una agente especial del FBI, se presentó en secreto el jueves 8 de octubre ante el juzgado federal del Distrito Norte de California. El martes 13, el juez levantó el secreto de todo el caso, como recoge el registro del juzgado.

Según la denuncia, las cámaras de seguridad de la oficina lo grabaron cerca de esa sala en diez días entre el 8 y el 29 de septiembre, y OpenAI sostiene que no tenía permiso para entrar ni para asistir a las reuniones que se hacían allí. La propia denuncia reconoce que no había ninguna cámara dentro de la sala cuando se instaló el aparato. En esas reuniones se hablaba a menudo de investigación propia, planes de producto, relaciones comerciales y contactos con gobiernos. Entre el 17 de agosto y el 16 de septiembre habría usado una herramienta de productividad para preguntar por las direcciones de los edificios, las salas de reuniones y su calendario, dónde estaba la dirección y dónde solían reunirse los socios externos. La agente del FBI interpreta esas consultas como una búsqueda del lugar donde colocar el aparato.

La pieza más llamativa son unas preguntas a un chatbot. Entre el 24 y el 30 de septiembre, una cuenta asociada a su cónyuge, que comparte varios identificadores con la cuenta del propio Alfozan, habría preguntado cómo «construir una grabadora de audio continua», cómo mejorar la escucha en directo, cómo personalizar su conexión wifi y cómo «cifrar la tarjeta SD». Los mensajes del 27 y el 28 de septiembre incluían, además, la dirección MAC del aparato que después apareció en la sala, que es el identificador único de cada dispositivo de red, y la misma cabecera que se encontró en su tarjeta de memoria. La agente del FBI atribuye los mensajes a Alfozan o a su cónyuge, sin precisar cuál de los dos los escribió.

Después vino el lunes 5 de octubre. Ese día, siempre según la denuncia, entró en la sala y miró detrás de la tele, y una cámara que para entonces ya se había instalado allí lo grabó. La empresa cuenta en la denuncia que ese día también dejó una bolsa sin vigilancia en una sala de impresoras y que sus vigilantes la abrieron. Dentro estaban su cartera, su documento de identidad y una segunda grabadora parecida a la primera. La denuncia añade que él avisó a OpenAI de que había perdido la bolsa y que, al recuperarla al día siguiente, dijo que le faltaban varios objetos, sin preguntar por ninguna grabadora.

Fecha (2026)Qué pasóQuién lo dice
Del 24 al 30 de septiembrePreguntas a un chatbot, desde una cuenta asociada a su cónyuge, sobre cómo montar, cifrar y manejar a distancia una grabadoraDenuncia del FBI
Hacia el lunes 28 de septiembreAlguien instala la grabadora detrás de la teleOpenAI, en la denuncia
Hacia el miércoles 30 de septiembreOpenAI encuentra la grabadora y empieza a quitarle accesosDenuncia; OpenAI, a The San Francisco Standard
Lunes 5 de octubreEntra en la sala y mira detrás de la tele; en una bolsa suya, según OpenAI dejada sin vigilancia, aparece una segunda grabadoraDenuncia del FBI
Jueves 8 de octubreSe presenta la denuncia, en secretoRegistro del juzgado
Viernes 9 de octubreEl FBI lo detiene y OpenAI lo despideDepartamento de Justicia y OpenAI
Martes 13 de octubrePrimera comparecencia, sigue en prisión y se levanta el secretoRegistro del juzgado
Lunes 19 de octubre (20:00 en la península)Vista para decidir si sigue en prisión hasta el juicioRegistro del juzgado
Cronología del caso. Fuentes: Departamento de Justicia de EE. UU., juzgado del Distrito Norte de California (vía CourtListener), OpenAI y The San Francisco Standard.

OpenAI no ve indicios de robo de modelos ni de datos

OpenAI lo contó el mismo martes 13 en una publicación de su cuenta de noticias en X. Habla de una grabadora «sofisticada» y dice que usó sus propios modelos de IA para entender el aparato y averiguar de dónde venía, hasta identificar al empleado que lo había colocado unos días antes. Después avisó al FBI. Añade que, a día de hoy, no tiene indicios de que esa persona accediera a los pesos de sus modelos, al código fuente o a los datos de los clientes, ni de que se los llevara. Los pesos son los miles de millones de números que forman un modelo como los de ChatGPT, y quien los tiene puede usarlo sin pasar por OpenAI.

A TechCrunch le explicó que el aparato tenía cifrado avanzado, funciones de escucha y un sistema para sacar los datos pensado para no ser detectado, aunque el medio apunta que no está claro en qué se diferencia de otras grabadoras. La denuncia lo describe como una placa de desarrollo del tamaño de un pulgar, una Seeed XIAO ESP32-S3 Sense, con micrófono digital y almacenamiento en tarjeta microSD.

A The San Francisco Standard le dio más detalles. La grabadora la encontró su equipo de contramedidas de vigilancia al revisar la sala, desde el 30 de septiembre le fue quitando el acceso a sistemas y oficinas hasta apartarlo del trabajo, y lo despidió el día de la detención. Añadió que tiene pruebas de que pensaba colocar más grabadoras en otros espacios sensibles, sin detallarlas. Eso no aparece en el resumen del Departamento de Justicia, y la denuncia solo habla de la segunda grabadora de la bolsa y de unas preguntas al chatbot sobre cómo preparar una tercera.

La empresa no atribuye el caso a nadie, y presenta lo ocurrido como un ejemplo de cómo la IA ayuda a frenar las amenazas de seguridad.

Lo que todavía no se sabe

Lo esencial sigue sin respuesta. Ni el comunicado ni la denuncia dicen por qué lo habría hecho ni de qué chatbot era la cuenta de las preguntas, y ninguno de los dos habla de que las grabaciones fueran a entregarse a nadie. Tampoco se sabe si la grabadora llegó a captar algo: OpenAI no pudo recuperar ningún archivo de su tarjeta, que según la denuncia podría estar cifrada. La acusación, además, es por interceptar conversaciones, no por espionaje económico ni por robo de secretos comerciales.

El tono de las autoridades va más allá de esa acusación. El director del FBI, Kash Patel, dijo que Alfozan presuntamente quería captar conversaciones sobre la tecnología de «superinteligencia» de la empresa, que es como la Administración Trump llama ahora a la IA desde la orden ejecutiva del 29 de septiembre, y que protegerla es una de las mayores prioridades de contrainteligencia del FBI. El fiscal federal del Distrito Norte de California, Craig H. Missakian, lo resumió como «una cuestión de seguridad nacional», y el director de Inteligencia Nacional, Jay Clayton, habló de proteger la propiedad intelectual del país frente a «amenazas extranjeras», sin señalar a nadie.

Su abogado, William Pernik, le dijo a CBS News que su cliente tiene derecho a la presunción de inocencia. Pidió no sacar conclusiones precipitadas en una fase tan temprana, «cuando se sabe muy poco», y no politizar el caso por cuestiones como la nacionalidad.

Por qué las empresas de IA protegen tanto sus secretos

Lo que hace valiosa a una empresa de IA cabe en muy poco: los pesos de un modelo, unos documentos técnicos o una conversación sobre lo que viene. Los casos conocidos de los últimos dos años muestran de qué formas se ha acusado a otros de intentar llevárselo. Ninguna fuente los relaciona con Alfozan.

El más conocido es el de Linwei Ding, un exingeniero de Google. El 29 de enero de 2026, un jurado de San Francisco lo declaró culpable de espionaje económico y robo de secretos comerciales por llevarse más de 2.000 páginas sobre los superordenadores de IA de Google, como contó el Departamento de Justicia. En agosto, el juez Vince Chhabria anuló la parte del espionaje porque no veía pruebas suficientes de que Ding supiera o quisiera beneficiar al Gobierno chino, y el 1 de septiembre lo condenó por el robo a algo menos de un año de cárcel, informa KQED. Entre lo que se denuncia y lo que se demuestra puede haber mucha distancia.

OpenAI ya se había blindado. En julio de 2025, el Financial Times contó que había acelerado el endurecimiento de su seguridad después de que la china DeepSeek lanzara en enero un modelo rival, al que OpenAI acusó de copiar los suyos. Limitó quién puede hablar de cada proyecto y puso lectores de huellas y ordenadores sin conexión para lo más delicado, como resumió TechCrunch.

La copia no siempre necesita entrar en una oficina. El 23 de febrero de 2026, Anthropic acusó a tres laboratorios chinos, DeepSeek, Moonshot y MiniMax, de usar unas 24.000 cuentas fraudulentas para generar más de 16 millones de intercambios con Claude y entrenar sus propios modelos con las respuestas, una técnica llamada destilación.

¿Afecta a lo que escribes en ChatGPT?

En España, nada indica que el caso cambie algo para quien usa ChatGPT. La denuncia sitúa la grabadora en una oficina de OpenAI, y la empresa asegura que no hay indicios de que el acusado accediera de forma indebida a los datos de los clientes ni de que se los llevara.

Sí deja un recordatorio. Parte de lo que cita la denuncia son preguntas escritas en un chatbot, y el comunicado no dice cuál era ni cómo llegaron al FBI. La política de privacidad de OpenAI para Europa, actualizada el 24 de agosto de 2026, permite compartir tus datos, también lo que haces en sus servicios, con las autoridades si lo exige la ley, para impedir actividades ilegales y para proteger la seguridad de sus productos, empleados y usuarios. Conviene tenerlo presente antes de subir a un chatbot una foto de tu tarjeta o cualquier otro dato delicado.

El lunes 19, el juez decide si sigue en prisión

La vista será en la sala A de la planta 15 del juzgado federal de la ciudad, ante el juez Alex G. Tse. Allí, como manda el artículo 3142 del título 18 del Código de Estados Unidos, el juez estudiará si hay alguna condición que garantice que Alfozan se presentará al juicio y que no pondrá en peligro a nadie. Si no la hay, esperará el juicio en prisión.

La ley federal da a la Fiscalía 30 días desde la detención para presentar la acusación formal, y el juez, de acuerdo con las dos partes, ya dejó fuera de ese plazo los días del 13 al 19 de octubre. Si al final lo condenan, se enfrenta a un máximo de cinco años de cárcel, 250.000 dólares de multa y tres años de libertad vigilada.

La grabadora estuvo unos dos días detrás de la tele antes de que la encontraran. Lo que captó en ese tiempo, si captó algo, sigue sin saberse, y la acusación tendrá que demostrarse ante un tribunal antes de que se pueda hablar de un culpable.

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Fuentes

Juan A.

Soy Juan, entusiasta de la tecnología, los videojuegos, la inteligencia artificial y la actualidad que nos rodea. Juego a shooters como el CS2, cooperativos y single player con un PC que he ido mejorando pieza a pieza, y me gusta estar al tanto de todo lo que sale. En Ping Cero intento transmitir esa pasión contándote lo último, lo curioso y lo que merece la pena.