23 de octubre de 2026

Curiosidad que conecta

Roban en Francia la cubierta de Dalí del «libro más pesado del mundo»

Tenedores de oro, perlas, un topacio, conchas, clavos y hasta unos dientes de oro, todo incrustado en una pieza de bronce de 150 kilos. Es la cubierta que Salvador Dalí hizo para L’Apocalypse, un libro único de 210 kilos que se presenta como el más pesado del mundo. La noche del domingo 4 al lunes 5 de octubre de 2026, alguien se la llevó de un pequeño centro de arte privado de Issoire, en la Auvernia francesa.

Lo adelantó la radio pública ICI Pays d’Auvergne y lo confirmó la fiscalía de Clermont-Ferrand en un comunicado que recoge la AFP, en el que habla de «una obra de arte de gran valor» y de una «pieza excepcional y única». Los 150 pergaminos del interior no estaban dentro de la cubierta y están a salvo, según franceinfo. Del caso se encarga la sección de investigación de la gendarmería de Clermont-Ferrand, y a 6 de octubre de 2026 no constan detenidos ni ha aparecido la cubierta.

Qué se llevaron y quién investiga

Las primeras noticias hablaban del libro entero. El comunicado de la fiscalía concreta que lo robado es «l’écrin», el estuche del libro, es decir, la cubierta de bronce. Según el Journal des Arts, en Issoire solo se exponían esa cubierta y algunos pergaminos.

¿Cómo se sacan de un edificio 150 kilos de bronce? Todavía no se sabe. El lunes, el alcalde de Issoire, Bertrand Barraud, no sabía decirle a la AFP si los ladrones habían forzado la entrada. Al día siguiente, franceinfo contó, citando a ICI Pays d’Auvergne, que el robo se cometió sin forzar nada y que la obra sufrió daños, según su dueño. Los investigadores revisan las grabaciones de las cámaras del centro, según France 2.

La cubierta era la pieza principal del Centre d’art contemporain C. Karoutzos, un espacio privado con unas 300 obras de 60 artistas que el restaurador de arte Christian Karoutzos abrió en 2014 en un parque tecnológico de Issoire, según la oficina de turismo de la zona. Karoutzos, de 79 años, compró el libro en 2003 y asegura que tardó diez años en pagarlo. «Esta noche han asesinado a Francia», le dijo a ICI el lunes, y el alcalde habló con la AFP de «la obra de una vida».

«¿Qué ladrón puede interesarse por un objeto que pesa 210 kilos?», se preguntaba en France 2 Jean-Christophe Castelain, redactor jefe del Journal des Arts. En su revista apunta que una obra tan famosa sería muy difícil de vender entera, y que otra posibilidad es que los ladrones vayan a por el bronce, el oro y las piedras. Recuerda otros robos de piezas con oro, como el de las joyas de la Corona del Louvre en octubre de 2025 o el del torques celta de Vix, de 480 gramos de oro, en julio de 2026, que hizo temer que lo fundieran.

En España pasó algo parecido la madrugada del 27 de agosto de 2026, cuando un grupo encapuchado se llevó en menos de cuatro minutos casi todo el Tesoro de Villena, el segundo tesoro más grande de la Edad del Bronce europea. El 28 de septiembre el caso seguía sin resolver y se temía que lo fundieran por su oro, según El Español.

¿Es el libro más pesado del mundo?

Lo fue durante mucho tiempo, según la oficina de turismo del Sancy, la zona de montaña donde nació su editor. En 1960 se tasó en dos millones de francos, la misma cifra que dio Karoutzos a la AFP en 2003, y eso lo convertía también en el libro más caro del mundo.

Hoy ya no lo es. El libro más grande que tiene registrado Guinness World Records, presentado en Dubái en 2012, mide 5 por 8,06 metros y pesa unos 1.500 kilos, siete veces más. En precio tampoco se acerca a los récords. El Códice Sassoon, una Biblia hebrea de hace unos 1.100 años, se vendió en Sotheby’s por 38,1 millones de dólares en mayo de 2023, el récord para un manuscrito en subasta. Para L’Apocalypse, los especialistas que cita France 2 hablan de un millón de euros, y otros medios, de varios millones. Karoutzos nunca ha revelado el precio de compra, según la AFP.

Siete pintores, siete escritores y 93.000 letras a mano

La idea fue de Joseph Foret (a veces escrito Forêt), un editor de arte nacido en Le Mont-Dore, también en Auvernia. En 1958 se propuso hacer un «libro-monumento» de un solo ejemplar con el Apocalipsis de san Juan, el último libro de la Biblia. Reunió a siete pintores y siete escritores, una cifra con intención, según el Journal des Arts, porque el texto bíblico va de siete en siete, con siete iglesias, siete sellos y siete trompetas.

Cada pintor aportó tres obras originales y cada escritor, un texto propio sobre el del apóstol. La calígrafa Micheline Nicolas copió a mano el texto bíblico, unas 93.000 letras, en 150 pergaminos de 65 por 75 centímetros. La oficina de turismo del Sancy cuenta que hicieron falta 2.000 horas de caligrafía, que el libro lleva 550 letras de oro y que los pergaminos se eligieron entre 300.000 pieles de oveja.

DatoL’Apocalypse
PesoUnos 210 kilos en total; la cubierta de bronce, unos 150
Interior150 pergaminos de 65 × 75 cm con el texto de san Juan caligrafiado a mano (unas 93.000 letras)
PintoresSalvador Dalí, Bernard Buffet, Léonard Foujita, Leonor Fini, Georges Mathieu, Pierre-Yves Trémois y Ossip Zadkine
EscritoresJean Cocteau, Jean Giono, Jean Rostand, Daniel-Rops, Jean Guitton, Emil Cioran y Ernst Jünger
FechasDe 1958 a 1961; se presentó en París en 1961
ExposicionesCerca de 150 por todo el mundo entre 1961 y 1972
Valor2 millones de francos en 1960; hoy, de uno a varios millones de euros, según la fuente
DueñoChristian Karoutzos, desde 2003
La ficha del libro. Fuentes: Journal des Arts, oficina de turismo del Sancy, AFP y France 2.

El libro se presentó en 1961 en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París y recorrió el mundo, con cerca de 150 exposiciones hasta 1972, según la AFP. A partir de ahí se le perdió la pista. Pasó un tiempo guardado en Suiza y acabó en manos de unos compradores japoneses que iban a subastarlo por piezas cuando Karoutzos lo compró, en febrero de 2003.

Dalí modeló la cubierta en Portlligat

Dalí, nacido en Figueres en 1904, trabajó la cubierta en Portlligat, en Cadaqués, junto al mar. Lo muestran unas imágenes sin montar de una película amateur sobre la obra. Las guarda el archivo francés Ciclic, y en ellas Dalí prepara el modelo de cera y le incrusta objetos, entre ellos unos tenedores. Es el primer paso de la fundición a la cera perdida, en la que el modelo de cera se envuelve en arcilla y, al cocerla, la cera se derrite y deja un hueco que luego llena el metal, como explica el museo LACMA.

Karoutzos contó a France 3 que Dalí hizo primero una figura de barro, sacó de ella una de cera y con esa cera se fundió el bronce. Una vez fundido, añadió las piedras preciosas, los tenedores de oro, un Cristo pintado sobre una placa de oro, perlas cultivadas, un topacio y los dientes de oro. La cubierta se ve en las fotos que la AFP le hizo en Issoire en 2003 y que publican ICI y franceinfo.

En su casa de Portlligat pintó una de sus ilustraciones para el libro, «L’Hostie» (la hostia consagrada), con un pincel de tres pelos y sobre un papel que fabricó él mismo con pasta del molino Richard de Bas, en Auvernia, según el mismo archivo. La Fundació Gala-Salvador Dalí, en Figueres, tiene catalogado un fotograbado de esa obra, editado por Foret en 1961. «Dicen que estoy loco, pero Foret está todavía más loco que yo», llegó a decir Dalí de su editor, según recuerda franceinfo.

La casa es hoy la Casa Museo Salvador Dalí y se puede visitar. Según la oficina de turismo del Sancy, existen dos facsímiles del libro. Uno está en la Biblioteca Nacional de Francia y el otro, con la réplica de la cubierta, lo regaló Foret en 1984 a Le Mont-Dore, que lo expone en el espacio cultural que lleva su nombre.

Foret quería que su libro hiciera pensar a «los hombres de la era atómica» y que celebrara el trabajo lento y hecho a mano frente a las máquinas, recuerda franceinfo. Sesenta y cinco años después de su estreno, la parte que más pesa, con sus tenedores y sus dientes de oro, se esfumó en una sola noche, y los gendarmes buscan su rastro en las grabaciones de las cámaras.

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Fuentes

Juan A.

Soy Juan, entusiasta de la tecnología, los videojuegos, la inteligencia artificial y la actualidad que nos rodea. Juego a shooters como el CS2, cooperativos y single player con un PC que he ido mejorando pieza a pieza, y me gusta estar al tanto de todo lo que sale. En Ping Cero intento transmitir esa pasión contándote lo último, lo curioso y lo que merece la pena.

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