23 de octubre de 2026

Curiosidad que conecta

Gboard kurukuru, el teclado de Google en el que las teclas vienen a ti

Haz la prueba: escribe tu nombre y mírate los dedos. El índice sube a la «r», el corazón baja a la «c», el pulgar cae sobre el espacio. Lo haces miles de veces al día. ¿Y si fueran las teclas las que vinieran a buscarte?

Eso ha construido el equipo de Gboard de Google Japón. Se llama Gboard kurukuru (くるくる, algo así como «dando vueltas»), lo presentó el 1 de octubre de 2026 y es un teclado vertical con las teclas montadas en cintas transportadoras que no paran de girar. Google ha publicado parte de los planos para que te lo fabriques… y no, no es una inocentada. O no del todo.

Qué ha presentado Google

Google Japón lo anunció a las 10:01 hora de Japón (las 03:01 en España) en X y en su blog oficial. En inglés se llama Gboard Conveyor Belt Version (versión de cinta transportadora). Son cuatro cintas con 29 teclas cada una, 116 en total.

Captura del anuncio de Google Japan en X traducido al español, «Teclado donde las teclas fluyen hasta la yema de tus dedos», con un fotograma del vídeo del teclado vertical
Captura del anuncio de Google Japan en X, 1 de octubre de 2026 (traducción automática de X).

Según Google, los teclados de siempre dan por hecho que usas las dos manos, y si escribes con una sola tienes que mover mucho el brazo. Su solución, un «giro copernicano», es mover el teclado en lugar del brazo. Mayúsculas y minúsculas tienen tecla propia, todo se escribe con una mano y la otra queda libre para el ratón… o para la taza de té, como sugiere la propia Google.

El nombre esconde un juego de palabras, porque en japonés «kuru» también significa «venir». En el vídeo de presentación, Google dice que estudia más ideas: un modo de alta velocidad para entrenar la vista, otro que lee en voz alta las letras que van pasando, un palito para tocarlo como un güiro y teclas de lujo de piedra japonesa. Todo forma parte del chiste.

¿Se puede comprar? No, y Google tampoco tiene intención de venderlo; en su repositorio aclara incluso que no es un producto oficial suyo. Lo que ha hecho es liberar como código abierto los planos para construirlo, aunque de momento no todos.

Cómo funciona por dentro

Lo explica la guía del repositorio de Google en GitHub. Cada columna es una cadena de 29 eslabones impresos en 3D, y cada eslabón lleva un interruptor de perfil bajo Kailh Choc V1 con su tecla. Las cadenas abrazan unos rodillos dentados que mueve un motorcito con reductora, de 150 revoluciones por minuto, gobernado por una placa M5Stack ATOMS3 Lite.

Hay dos ediciones. En la de teclas en movimiento, la que explica la guía, las teclas solo dan vueltas. En su lista de piezas no hay nada que lea las pulsaciones, y la placa ATOMS3 Lite solo va cableada al controlador del motor. La que escribe es la de conexión Bluetooth, y Google la marca como «próximamente». Lo que sí está publicado es un programa que, por lo que hace, todo apunta a que es el de esa edición: un microcontrolador CH559 lee las teclas, usa un adaptador Bluetooth USB enchufado al propio teclado para presentarse al ordenador como un teclado inalámbrico y registra hasta seis teclas a la vez. El circuito va en una placa flexible, cuyos planos también llegarán «próximamente».

El Gboard kurukuru, un teclado vertical azul con cuatro columnas de teclas blancas sobre cintas y rodillos metálicos en la base
El Gboard kurukuru: cuatro columnas de teclas sobre cintas que giran. Imagen: Google.

En las fotos se ve que, en cada momento, solo tienes delante más o menos la mitad de cada columna. El resto va por detrás, dando la vuelta. La idea, según un ingeniero en el vídeo, salió de un sello de letras giratorio.

Quince teclados imposibles

Si te suena, es porque Google Japón lo hace desde 2010. Empezó como broma del 1 de abril, el día de las bromas en Japón y en el mundo anglosajón, con su programa para escribir en japonés, y luego pasó a Gboard. Tras una pausa en 2020, desde 2021 los presenta el 1 de octubre, un 10/1 que recuerda al clásico teclado de 101 teclas. ¿Por qué dejó el 1 de abril? Un portavoz de Google le dio a ASCII una respuesta redonda: el equipo se dio cuenta de que, en realidad, «no estaba mintiendo».

FechaVersiónLa idea
1-abr-2010BateríaUna batería como teclado
1-abr-2012MorseEscribir en código Morse
1-abr-2013PatapataUna pantalla de paletas, como las de las estaciones
1-abr-2014Mano mágicaUna pinza de juguete que toca la pantalla del móvil por ti
1-abr-2015PiropiroEscribir soplando un matasuegras
1-abr-2016Flick físicoEl deslizamiento del móvil japonés, con teclas de verdad
1-abr-2017Puchi puchiUn teclado de plástico de burbujas
1-abr-2018Escritura a mano físicaTrazar las letras sobre las teclas
1-abr-2019Doblar cucharasEscribir doblando una cuchara
1-oct-2021Taza de téUn teclado cilíndrico con una taza dentro
1-oct-2022PaloLas 101 teclas en una sola fila
1-oct-2023GorraSe lleva puesta y se escribe girando la cabeza
1-oct-2024Doble caraUn anillo retorcido que se usa por las dos caras
1-oct-2025DialDiales como los de los teléfonos antiguos
1-oct-2026KurukuruTeclas que vienen hacia ti sobre cintas
Cuatro teclados anteriores de Google Japón: una barra con todas las teclas en fila, una gorra con forma de tecla, un anillo de teclas retorcido y un teclado azul con diales
Cuatro de los anteriores: el palo (2022), la gorra (2023), el de doble cara (2024) y el de diales (2025). Imagen: Google.

La broma sigue funcionando como reclamo. El mismo 1 de octubre lo contaron ASCII, ITmedia o Android Authority, y por la tarde el vídeo pasaba de las 100.000 reproducciones.

¿Sirve para algo?

Quitando el chiste, la idea no es tan absurda. Que las teclas pasen por delante y tú pulses en el momento justo es, en esencia, el «barrido» que usan las herramientas de accesibilidad para personas con movilidad muy reducida. El teclado en pantalla de Windows tiene un modo que recorre el teclado resaltando zonas para que elijas con un solo interruptor, y Android hace lo mismo con la Accesibilidad con interruptores. El kurukuru es la versión mecánica de esa idea.

También tiene ventajas defendibles:

  • Una sola mano, y sin combinaciones para las mayúsculas.
  • Poco sitio: es vertical y ocupa poco en la mesa.
  • Para aprender, es un proyecto muy completo: impresión 3D, mecánica, electrónica y programación, con licencia Apache 2.0, que permite reutilizarlo y modificarlo.

Por qué no es mejor que tu teclado

El problema es el tiempo. En un teclado normal todas las teclas están siempre a tu alcance y solo cuesta mover el dedo unos centímetros. En el kurukuru, si la letra que buscas acaba de pasar o va por detrás, te toca esperar a que dé la vuelta, al ritmo que marca el motor. Google no dice a qué velocidad giran las cintas.

Y esperar sale caro. Una revisión de estudios de Koester y Arthanat, presentada en el congreso de RESNA de 2017, lo cuantifica entre personas con discapacidad física. Con un teclado en pantalla con barrido escribían de media 1,67 palabras por minuto; con un teclado físico, 12,47. No es el mismo aparato ni el mismo público, pero da una idea del precio de esperar.

Luego está la memoria de tus dedos. Escribir sin mirar funciona porque cada tecla está siempre en el mismo sitio, y aquí no lo está nunca. Para escribir con una mano hay métodos que sí aprovechan lo que sabes. En el Half-QWERTY, que estudiaron Matias, MacKenzie y Buxton en 1996, una mano usa su mitad del teclado y, con la barra espaciadora pulsada, cada tecla da la letra de su reflejo en la otra mitad. Tras 10 horas de práctica, sus voluntarios, que ya escribían sin mirar, alcanzaban con una mano entre el 41 % y el 73 % de su velocidad con dos.

Para jugar, ni lo intentes. En CS2 los dedos viven en WASD, y aquí la W no se estaría quieta ni un momento.

Con mayúsculas y minúsculas separadas hay el doble de letras entre las que buscar, y encima tienes un motor girando junto al ordenador. Además, el programa publicado está pensado para un ordenador configurado con teclado japonés. En uno español, varios símbolos saldrían cambiados (la tecla del punto y coma, por ejemplo, escribiría una «ñ»), aunque se puede corregir editando el programa.

¿Me lo puedo fabricar?

Aviso: no lo he probado ni montado; todo sale del anuncio, el vídeo y los planos de Google. Para la edición de teclas en movimiento necesitas:

  • Una impresora 3D. Son más de 150 piezas, 116 de ellas eslabones de la cinta. Por el volumen de los archivos, todo macizo pesaría algo más de medio kilo: una bobina de 1 kg debería sobrar.
  • 116 interruptores Kailh Choc V1 y sus 116 teclas. Es lo más caro. En la tienda europea splitkb, el 1 de octubre de 2026, los interruptores salían por entre 55 y 67 euros y las teclas lisas, por unos 44, en paquetes de 10 y sin contar el envío.
  • El resto: la placa ATOMS3 Lite (7,50 dólares en la tienda de M5Stack), el motor, su controlador, rodamientos, ejes, poleas, una correa dentada, tornillos y un soldador.

Y ten claro lo que te llevas. A 1 de octubre de 2026, esa edición mueve las teclas pero no escribe, y en el repositorio no aparece el programa del ATOMS3 Lite que hace girar el motor. Para la que escribe por Bluetooth faltan las placas, que llegarán «próximamente».

Un proyecto para cacharreros

Como teclado, el kurukuru es peor que cualquiera de los baratos, más lento por diseño e imposible de usar sin mirar. Como chiste, es de los buenos, porque detrás hay ingeniería de verdad y planos abiertos. Si tienes impresora 3D y te gusta cacharrear, es un proyecto precioso. Si necesitas escribir con una mano o tienes problemas de movilidad, te servirán mucho más las herramientas que ya traen Windows y Android, o un método como el Half-QWERTY.

Al escribir tu nombre, el índice sube unos centímetros hasta la «r» sin que lo pienses. En el kurukuru, esa «r» podría estar dando la vuelta por detrás, y tendrías que esperarla.

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Fuentes

Juan A.

Soy Juan, entusiasta de la tecnología, los videojuegos, la inteligencia artificial y la actualidad que nos rodea. Juego a shooters como el CS2, cooperativos y single player con un PC que he ido mejorando pieza a pieza, y me gusta estar al tanto de todo lo que sale. En Ping Cero intento transmitir esa pasión contándote lo último, lo curioso y lo que merece la pena.

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