23 de octubre de 2026

Curiosidad que conecta

Por qué Figure ha hecho saltar a sus robots a un horno de acero fundido

Lo has visto en la tele más veces de las que recuerdas. Una acería, una cuba de acero al rojo vivo, Schwarzenegger hundiéndose despacio colgado de una cadena y, antes de desaparecer, el pulgar en alto. Es el final de Terminator 2, de 1991. El 30 de septiembre de 2026, Figure, una empresa de robots humanoides de Silicon Valley, lo repitió con máquinas reales y con el propio Schwarzenegger en el reparto.

La compañía ha retirado su segunda generación de robots, el F.02, y la ha destruido en un horno de arco eléctrico de 75 toneladas en Imatra (Finlandia). En el vídeo, de tres minutos y cuarenta segundos, uno de los robots baja al acero fundido colgado de una cadena, como en la película, y se despide con el pulgar. Otros saltan solos a la cuba, alguno con una voltereta. Figure lo cuenta en su nota del 30 de septiembre, y el vídeo está en X y en YouTube.

¿Por qué una empresa valorada en 39.000 millones de dólares en septiembre de 2025 destruye así sus robots, en vez de venderlos o reciclarlos? La respuesta mezcla una encuesta en X, el miedo a que alguien copie sus piezas y unas baterías que ninguna fundición de Estados Unidos quería dentro de su horno.

De una encuesta en X a un horno en Finlandia

Todo empezó el 19 de agosto. Brett Adcock, fundador y consejero delegado de Figure, escribió en X que el F.02 había trabajado como una mula, pero que ya no les quedaba sitio en la sede y tenía que irse. Pidió ideas para darle una buena despedida y, un minuto después, abrió una encuesta. Ganó volarlos por los aires, con el 46,3 % de 1.422 votos, por delante de convertirlos en arte (35,6 %) y desmontarlos en directo (18,1 %).

La respuesta que se llevó todas las miradas llegó 50 minutos después. «You should melt them» («Deberíais fundirlos»), le contestó Arnold Schwarzenegger. A 3 de octubre, su mensaje suma más de 28.000 «me gusta», catorce veces más que la pregunta de Adcock. Figure le escribió y, cuando el actor dijo que quería participar, la empresa se puso manos a la obra, según su nota.

El 28 de septiembre, Adcock colgó un adelanto de diez segundos con un F.02 sobre una plataforma y la fecha 09.30.26. Aquel clip sí estaba hecho con IA, y X lo indicaba, como señaló Humanoids Daily. Si al ver el vídeo del 30 lo primero que piensas es que también lo es, Figure se adelanta a esa duda. En una época de imágenes generadas, escribe, conviene dejar claro que los robots se entrenaron para saltar solos y que se lanzaron al acero fundido en Finlandia. Adcock insistió en lo mismo al publicar un vídeo de los ensayos.

¿Qué pinta Schwarzenegger en todo esto? Según heise, en el vídeo es quien hace bajar al robot de la cadena. Notebookcheck añade que sale con ropa de protección y que, al final, se quita la pantalla de la cara y da por retirado al Figure 02. El mismo día 30 lo compartió en X con un «Hasta la vista, F.02», la frase que el doblaje de España convirtió en «Sayonara, baby».

Por qué destruirlos en vez de venderlos

Figure da tres razones en su nota. La primera es la propiedad intelectual. El F.02 va lleno de actuadores (los motores de las articulaciones) y otras piezas diseñadas por la propia empresa, y Figure no quiere que nadie pueda abrirlo para copiarlas. Cuando alguien en X propuso subastar uno con fines benéficos, Adcock respondió que tenían que destruirlos para que no se filtrara su tecnología, recoge Humanoids Daily.

La segunda es el tiempo. Desmontar los robots uno a uno ocuparía tanto a su equipo técnico que retrasaría el F.04, su próxima generación. La tercera es que ya no compensa mantener la flota vieja mientras crece la del F.03, presentado en octubre de 2025. En julio de 2026 salió de su fábrica el F.03 número 1.000, según Humanoids Daily, y desde el 30 de junio trabaja en la planta de BMW donde antes estaba el F.02. A eso se sumaba lo que Adcock contó en agosto, que ya no cabían en la sede.

Por qué ninguna fundición de Estados Unidos quiso hacerlo

Lo difícil fue encontrar dónde. Ninguna de las fundiciones de Estados Unidos y México a las que llamó Figure aceptó que un robot con baterías de iones de litio saltara a sus caros equipos, y la empresa llegó a pedir ayuda a antiguos miembros de Cazadores de mitos para buscar. Al final, el único sitio que encontró dispuesto a hacerlo en todo el mundo fue una fundición de Imatra, en Finlandia, cuyo nombre Figure no da.

Tiene lógica. Un horno de arco eléctrico funde chatarra con arcos eléctricos que saltan entre unos electrodos de grafito enormes (el de Imatra tiene tres) y el metal. Es la forma habitual de reciclar acero. En España, todas las acerías menos una trabajan así, según UNESID, la asociación de las siderúrgicas españolas, que explica que lo habitual en estos hornos es una capacidad de entre 60 y 150 toneladas. El de Imatra, por tanto, es de tamaño corriente. La misma asociación recuerda que en la chatarra no puede entrar nada que pueda explotar, como un depósito cerrado, ni materiales peligrosos o inflamables. Una batería de litio que se recalienta puede arder o reventar.

Seis coladas en 24 horas

Figure entrenó el salto en su sede de San José, en California. Puso grandes colchones hinchables y enseñó a los robots a tirarse desde el primer piso de uno de sus edificios. Con los movimientos de especialistas de cine como referencia, el equipo entrenó en simulación un modelo de IA nuevo para que cada robot cayera dentro de la cuba, en una fundición que nadie de la empresa había pisado.

En Imatra no había margen para repetir. Tenían 24 horas y seis coladas, y en cada una, unos 20 minutos antes de que el acero se enfriara y formara una costra dura. Con el calor y los campos electromagnéticos del horno fallaron cámaras y otros aparatos, pero los robots siguieron ejecutando sin fallos lo que habían aprendido, según Figure. El hierro, la base del acero, se funde a 1.538 grados (Real Sociedad de Química británica), de modo que en esa cuba no sobrevive ni un motor ni un chip que desmontar.

Once meses en BMW antes del horno

Antes de acabar en Finlandia, el F.02 tuvo una carrera que casi nadie recuerda. Figure lo presentó en agosto de 2024, con unos 1,70 metros de altura, 70 kilos de peso y una batería de 2,25 kilovatios hora, según los datos que recogió Gigazine. En noviembre de 2025, la empresa publicó el balance de sus 11 meses en la fábrica de BMW de Spartanburg, en Carolina del Sur (Estados Unidos).

  • Cargaban piezas de chapa en el utillaje de una línea de soldadura, en turnos de 10 horas de lunes a viernes. Cada ciclo debía durar 84 segundos como mucho, y cada pieza tenía que quedar a menos de 5 milímetros de su sitio.
  • Colocaron más de 90.000 piezas y ayudaron a fabricar más de 30.000 BMW X3.
  • Sumaron más de 1.250 horas de trabajo y, según la estimación de Figure, más de 1,2 millones de pasos, que son más de 320 kilómetros.

Su punto débil fue el antebrazo, el fallo de hardware más repetido en BMW. Ahí se apretaban tres grados de libertad en muy poco espacio, con problemas de temperatura y una placa que repartía las comunicaciones entre el ordenador principal y los motores de la muñeca. En el F.03, Figure rediseñó toda esa electrónica. El F.02 fue además el robot con el que nació Helix, el modelo de IA de la empresa, y su primer robot en hacer tareas de casa y en trabajar en logística.

Lo que el vídeo no cuenta

Figure no dice cuántos robots fundió. Solo explica que la mayor parte de la flota del F.02 ya no existe y que quedan unos pocos guardados en su sede; heise también lo da por desconocido. Tampoco cuenta qué pasó con las baterías ni con el resto de materiales.

El destino del metal, en cambio, sí lo detalla. Lo mandó en barras de vuelta a Estados Unidos y lo está mecanizando para hacer una serie limitada de recuerdos. En su tienda online son réplicas de la cabeza del F.02, en reserva y con entrega en seis u ocho semanas. La pequeña, a un tercio del tamaño real, cuesta 500 dólares (unos 445 euros al cambio del Banco Central Europeo del 2 de octubre); la grande, a dos tercios, 1.900 dólares (unos 1.690 euros), y el 3 de octubre ya estaba agotada. La tienda cobra en dólares e incluye España entre los países a los que envía. Como pasa de 150 euros, al recibirla habría que pagar además el IVA y el arancel que corresponda, como explica Correos.

Figure las vende como hechas con el metal de sus robots, y conviene hacer la cuenta. Un F.02 pesa 70 kilos y el horno de Imatra puede fundir 75 toneladas en cada colada, más de mil veces ese peso. La empresa no dice cuánto acero había en cada una ni cuántos robots cayeron, pero, si la cuba iba llena, un robot no llega ni al 0,1 % del metal, y cinco juntos no pasarían del 0,5 %. Lo demás es chatarra corriente que se fundió con ellos.

¿Espectáculo o reciclaje?

Visto con frialdad, es un anuncio. Figure ha convertido un problema de almacén en un vídeo que han contado medios de medio mundo (este incluido), con Schwarzenegger de reclamo y una tienda de recuerdos al final. Tiene su ironía que, para demostrar lo bien que funciona su IA, haya fundido robots capaces de saltar solos a una cuba.

También hay reciclaje, aunque a medias. Un horno de arco eléctrico es precisamente la máquina que convierte chatarra en acero nuevo, y el hierro de los robots no se pierde. Con el litio de las baterías la historia cambia. En los hornos que funden baterías usadas para reciclarlas, el litio suele acabar en la escoria, junto al aluminio y otros elementos, y cuesta mucho recuperarlo, según un estudio publicado en RSC Advances en 2019. El reglamento europeo de baterías pide recuperar al menos el 50 % del litio de las baterías usadas para finales de 2027 y el 80 % para finales de 2031, según el resumen del Parlamento Europeo.

En peso, unos cuantos robots son una gota frente a los 62 millones de toneladas de basura electrónica que se generaron en el mundo en 2022, de las que solo el 22,3 % se recogió y recicló de forma documentada, según el informe de la ONU de 2024. Lo discutible es el ejemplo de fundir máquinas que todavía funcionaban para grabar un anuncio.

En Terminator 2, el T-800 pide que lo bajen al acero porque el chip que lleva dentro no puede caer en malas manos, y se despide con el pulgar en alto. Treinta y cinco años después, un F.02 repitió el gesto, y casi por el mismo motivo. La diferencia vino luego, cuando el metal se enfrió y Figure le puso precio.

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Fuentes

Juan A.

Soy Juan, entusiasta de la tecnología, los videojuegos, la inteligencia artificial y la actualidad que nos rodea. Juego a shooters como el CS2, cooperativos y single player con un PC que he ido mejorando pieza a pieza, y me gusta estar al tanto de todo lo que sale. En Ping Cero intento transmitir esa pasión contándote lo último, lo curioso y lo que merece la pena.

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