23 de octubre de 2026

Curiosidad que conecta

Nobel de Física y de Química 2026: qué han descubierto y para qué sirve

Si lees esto en el móvil, tienes en la mano por lo menos dos premios Nobel, y un tercero ha traído estas palabras hasta ti. Los chips son circuitos integrados (Física, 2000), la batería es de iones de litio (Química, 2019) y, en algún tramo del camino, el texto ha viajado por fibra óptica (Física, 2009). Los de 2026 no caben en el bolsillo. Uno va de unas partículas que te atraviesan mientras lees, y el otro, de moléculas que, como tus manos, vienen en dos versiones en espejo.

La Real Academia Sueca de Ciencias dio el martes 6 de octubre el Nobel de Física de 2026 a Francis Halzen, belga de 82 años y profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos), «por sus contribuciones decisivas al observatorio de neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico». Es el primer Nobel de Física para una sola persona desde 1992. El miércoles 7, el de Química fue a partes iguales para el francés Henri B. Kagan, de 95 años, de la Universidad París-Sur, y el japonés Kenso Soai, de la Universidad de Ciencias de Tokio, «por el descubrimiento de efectos no lineales y de la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica».

Halzen y el telescopio de neutrinos enterrado en el Polo Sur

Los neutrinos son partículas sin carga eléctrica y casi sin masa que atraviesan la materia casi sin tocarla. Cada segundo pasan por la uña de tu dedo meñique unos 65.000 millones que salen del Sol, recuerda la Academia. A Halzen le interesan los de energía extrema, que nacen en los aceleradores de partículas naturales del universo y llegan sin cambiar de dirección ni perder energía, por lo que seguir su rastro hacia atrás permite averiguar dónde están esos aceleradores, todavía en buena parte un misterio.

Como llegan pocos y casi nunca chocan con nada, hace falta un detector gigantesco. En 1988, Halzen y su colega John Learned propusieron usar el hielo del Polo Sur, que a gran profundidad es transparente, está siempre a oscuras y no sufre terremotos. Cuando un neutrino golpea allí el núcleo de un átomo, deja un destello de luz azulada. Para verlo se abren agujeros con agua caliente, con una especie de alcachofa de ducha que funde el hielo, y se bajan cables con sensores que Halzen compara con bombillas al revés, porque recogen la luz y la convierten en una señal eléctrica.

Tras un prototipo, AMANDA, construido entre 1993 y 2000, IceCube quedó terminado en 2011, con 5.160 sensores repartidos por un kilómetro cúbico de hielo, entre 1.450 y 2.450 metros de profundidad. Sus datos suben a la superficie por fibra óptica, la del Nobel de 2009.

En 2013, con dos años de datos, IceCube presentó las primeras pruebas de neutrinos llegados de fuera del sistema solar, y un par de años después tenía datos de sobra para darlo por seguro. En 2017 cazó uno que venía de la dirección de un blázar, una galaxia con un agujero negro que dispara un chorro de partículas hacia la Tierra, y en menos de un minuto la alerta había salido hacia telescopios de todo el mundo. La primera fuente confirmada del todo, con doce años de datos publicados este año, es nuestra propia galaxia.

¿Dónde está ya en tu vida? En ningún aparato que puedas comprar, porque IceCube es ciencia básica. La Academia espera que explique qué pasa en los lugares más violentos del universo, donde nacen esos neutrinos, e incluso que destape fenómenos que nadie conoce, y el presidente de su comité de Física, Mark Pearce, habla de «un nuevo tipo de astronomía».

Kagan, Soai y las moléculas en espejo

Mira tus manos. Son iguales, pero una es el reflejo de la otra, y por eso un guante izquierdo no entra en la mano derecha. Muchas moléculas también vienen en dos versiones en espejo, y la vida se queda con una. Los aminoácidos de tus proteínas son todos de la misma «mano», igual que los azúcares de tu ADN.

En el laboratorio, sin ayuda, las reacciones que forman esas moléculas dan mitad y mitad. La Academia lo compara con un cerrajero que, cada vez que hace una llave, fabrica también su gemela en espejo, que no abre la cerradura y puede estropearla. Con muchos medicamentos pasa algo parecido, porque una versión tiene el efecto que se busca y la otra puede causar efectos secundarios, a veces dañinos.

Kagan dio el primer paso en 1986, en la Universidad París-Sur. Pensó que, en los catalizadores de la época, el átomo de metal agarraba a la vez dos moléculas con «mano», de modo que al mezclar las dos versiones habría parejas derecha-derecha, izquierda-izquierda y mixtas. Las mixtas resultaron mucho más lentas, y el producto salía con más ventaja de una versión que el propio catalizador. Hoy, ese efecto «no lineal» es una herramienta de los químicos para entender sus reacciones y afinarlas.

Soai, en la Universidad de Ciencias de Tokio, dio el siguiente con una reacción cuyo producto es a la vez su catalizador, de modo que cada molécula de una mano fabrica más de esa misma mano, como una bola de nieve. En 1995 pasó de un 2 % de ventaja de una versión a un 87 %. En 2003, partiendo de una mezcla sin preferencia, el azar daba al principio una ventaja minúscula a una de las dos, que acababa siendo hasta el 99,99 % del producto. Fuera de la propia vida, nadie lo había conseguido.

¿Lo usas ya sin saberlo? Puede que sí, de forma indirecta, a través de la farmacia. La Academia dice que estos descubrimientos han sido decisivos para quien diseña las reacciones con las que se fabrican medicamentos, y también aromas, sabores y productos para el campo. La aplicación concreta de la autocatálisis asimétrica que menciona su documento científico es un proceso del grupo de Erick Carreira para fabricar un compuesto intermedio del efavirenz, un antirretroviral contra el VIH.

Leerás estos días que han explicado por qué la vida usa una sola versión de sus moléculas. La Academia es más prudente. Su documento científico aclara que la reacción de Soai no vale para explicar cómo apareció esa preferencia en el agua, y que lo que pasó hace unos 3.500 o 4.000 millones de años probablemente nunca tenga una respuesta definitiva.

La parte española de los dos premios

Ningún nacido en España ha ganado todavía el Nobel de Física ni el de Química, y entre las 58 instituciones de 14 países que forman IceCube, según su web, no hay ningún centro español. Aun así, el premio de Física tiene un capítulo gallego.

A mediados de los ochenta, Enrique Zas, hoy catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela e investigador del Instituto Galego de Física de Altas Enerxías (IGFAE), era investigador posdoctoral de Halzen en Wisconsin. El IGFAE cuenta que, según el propio Halzen, la idea del observatorio en el hielo surgió en conversaciones con Zas, y el documento científico de la Academia lo nombra. Con él y con otro colega, Halzen calculó a finales de los ochenta que captar neutrinos por radio en la Antártida, como planeaban unos investigadores soviéticos, solo detectaría neutrinos de más energía que los que buscaban, y entonces pensó en la luz. Halzen preside hoy el comité científico asesor del IGFAE.

En Valencia, el Instituto de Física Corpuscular (IFIC, del CSIC y la Universitat de València) trabaja en KM3NeT, un telescopio de neutrinos en el fondo del Mediterráneo que la Academia incluye entre los de la próxima generación. En 2023, aún a medio construir, su detector frente a Sicilia cazó el neutrino de más energía registrado hasta ahora, según la colaboración. Juan de Dios Zornoza, que coordina los grupos españoles de KM3NeT, fue investigador posdoctoral de Halzen en Estados Unidos.

En Química, el documento científico de la Academia cita dos trabajos firmados, entre otros, por Josep M. Ribó y Joaquim Crusats, de la Universitat de Barcelona, y David Hochberg, del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA); el de 2017 trata del origen de esa preferencia de la vida por una sola versión. La catálisis asimétrica tiene además grupos en el CSIC y en varias universidades españolas, cuyos investigadores comentaron el premio el miércoles en el Science Media Centre España.

Cómo se elige a los premiados

Los dos premios los decide la Real Academia Sueca de Ciencias, que no hay que confundir con la Academia Sueca, la del Nobel de Literatura. Las propuestas llegan solo por invitación (nadie puede proponerse a sí mismo) hasta el 31 de enero; de marzo a mayo las estudian expertos externos, en verano el comité de cada premio escribe su informe y en septiembre lo debate la sección de Física o la de Química. A primeros de octubre, la Academia vota por mayoría, y la decisión es definitiva.

Todo eso queda en secreto durante 50 años, y las listas de favoritos que circulan antes de cada anuncio son, por tanto, apuestas. Un premio nunca se reparte entre más de tres personas ni se da a título póstumo, y entre 1901 y 2025 solo cinco mujeres ganaron el de Física y ocho el de Química.

El testamento de Alfred Nobel pedía premiar lo hecho «durante el año anterior», pero lo normal es que pasen décadas. Halzen propuso usar el hielo del Polo Sur en 1988, y Kagan publicó su efecto en 1986, hace 40 años.

Cuánto dinero dan y cuándo se entrega

Cada premio está dotado este año con 12 millones de coronas suecas, un millón más que en los últimos años por el 125 aniversario del Nobel. Son unos 1,07 millones de euros al cambio de referencia del Banco Central Europeo del 7 de octubre (11,22 coronas por euro). Halzen cobra el de Física entero, y Kagan y Soai se llevan unos 535.000 euros cada uno. Los premios se entregan el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, en una ceremonia en Estocolmo; el de la Paz, ese mismo día en Oslo.

El calendario completo de los Nobel de 2026

Los anuncios se emiten en directo por los canales oficiales del Nobel, y la información de cada premio se publica en nobelprize.org. Todas las horas son «como pronto», salvo la del de la Paz, que es fija.

DíaPremioHoraLo decide
Lunes 5Fisiología o Medicina11:30, como prontoAsamblea Nobel del Instituto Karolinska
Martes 6Física11:45, como prontoReal Academia Sueca de Ciencias
Miércoles 7Química11:45, como prontoReal Academia Sueca de Ciencias
Jueves 8Literatura13:00, como prontoAcademia Sueca
Viernes 9Paz11:00Comité Nobel noruego, en Oslo
Lunes 12Economía11:45, como prontoReal Academia Sueca de Ciencias
Hora peninsular; en Canarias, una hora menos. El de Economía se llama oficialmente Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel. Fuente: Fundación Nobel.

El de Medicina, anunciado el lunes 5, fue para Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por la optogenética, que convierte una proteína de un alga en un interruptor de luz para las neuronas.

Los Nobel que han traído este texto hasta tu mano también se hicieron esperar. Charles Kao calculó en 1966 cómo llevar la luz más de 100 kilómetros por una fibra de vidrio, y su Nobel llegó en 2009; Akira Yoshino tuvo la primera batería de iones de litio viable en 1985 y recibió el suyo en 2019, junto a John Goodenough, que con 97 años es el premiado de más edad de la historia. Kagan, que publicó su efecto un año después de aquella batería, es desde el miércoles el tercero de esa lista, con 95.

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Fuentes

Juan A.

Soy Juan, entusiasta de la tecnología, los videojuegos, la inteligencia artificial y la actualidad que nos rodea. Juego a shooters como el CS2, cooperativos y single player con un PC que he ido mejorando pieza a pieza, y me gusta estar al tanto de todo lo que sale. En Ping Cero intento transmitir esa pasión contándote lo último, lo curioso y lo que merece la pena.

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