23 de octubre de 2026

Curiosidad que conecta

El misterioso anillo con el Faro de Alejandría que acaba de aparecer bajo el agua

Firmas con el dedo en la pantalla del repartidor y listo: ese garabato dice que el paquete lo has recibido tú. En el mundo romano, esa firma era un anillo. Se apretaba contra la cera de un documento y dejaba una marca que confirmaba quién estaba detrás. Alguien en Alejandría eligió para el suyo el edificio más famoso de la ciudad, el Faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo, y ese anillo acaba de salir del fondo del mar.

Es un anillo de sello de bronce. Lo ha encontrado el Instituto Europeo de Arqueología Submarina (IEASM, por sus siglas en francés), que preside el francés Franck Goddio, junto a la Administración General de Antigüedades Sumergidas de Egipto. Estaba en el palacio de Antirrodos (Antirhodos), una isla del antiguo barrio real de Alejandría que hoy queda bajo el agua del puerto oriental. El IEASM dice que es el primer anillo de sello conocido con el Faro y que el dibujo se parece al de algunas monedas del siglo II después de Cristo. El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto lo anunció tras la visita del ministro, Sherif Fathy, al barco de la misión; el martes 6 de octubre de 2026 ya lo recogía la prensa especializada, y el IEASM lo contó en su web el miércoles 7.

Lo que se sabe del anillo y lo que falta por saber

De momento hay esas dos notas y unas pocas fotos. Las del IEASM, del fotógrafo Christoph Gerigk, están en la misma página de su web, y el texto habla de una imagen del Faro en relieve. En el comunicado del Ministerio, Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, lo califica de hallazgo excepcional, porque hasta ahora no se conocía ningún anillo de sello con el Faro grabado.

Faltan datos básicos. Ninguna de las dos notas da su tamaño, su fecha exacta ni el nombre de quien lo llevaba. La pista de la época sale del dibujo, que recuerda al de las monedas del siglo II, aunque nadie ha fechado todavía el anillo en sí.

En algunos titulares se ha leído que es la primera imagen conocida del Faro, y eso no es exacto. Las monedas que se acuñaban en Alejandría ya lo llevaban en el siglo I. El catálogo Roman Provincial Coinage, de la Universidad de Oxford, recoge por ejemplo una del emperador Domiciano, del año 11 de su reinado (91-92 después de Cristo), con el Faro en el reverso. Lo inédito es encontrarlo en un anillo para sellar.

Qué puede contar un objeto que cabe en un dedo

Un anillo así no viene con etiqueta. Lo que cuenta sale de tres pistas, que son el dibujo, el sitio donde apareció y el uso que tenía.

El dibujo funciona como un reloj. Las monedas romanas de Alejandría llevan el año de reinado del emperador y se pueden fechar; un anillo, no. Que su Faro se parezca al de unas monedas del siglo II apunta a que se hizo por entonces, y de ahí sale la idea del Ministerio de que el palacio seguía teniendo funciones administrativas en esa época.

El sitio también habla. El palacio de Antirrodos lo vio el geógrafo griego Estrabón, que viajó por Egipto entre los años 29 y 25 antes de Cristo. Para Goddio, el hallazgo «es aún más importante» por haber salido de ese palacio legendario, que fue «un centro de poder», y prueba que en algún momento tuvo oficinas administrativas, también para gestionar el Faro. El Ministerio lo plantea con más cautela, como una posibilidad. Como recuerda la web Arkeonews, todavía no ha aparecido ningún documento sellado con este anillo ni una inscripción que nombre un cargo relacionado con el Faro.

El uso, en cambio, se conoce bien. Los romanos se servían de los anillos de sello para confirmar su identidad, apretándolos contra la cera de un documento, como explica el museo del fuerte romano de Arbeia, en el norte de Inglaterra. Las cartas se cerraban también con barro sellado, y los paquetes, con sellos de plomo. Por eso el dibujo importaba tanto. La revista italiana StileArte, citada por Arkeonews, apunta a alguien con un cargo ligado al Faro, al puerto o a las comunicaciones por mar, aunque por ahora es una hipótesis. La idea de marcar algo para que se sepa de dónde sale sigue muy viva, y hoy está detrás de la marca de agua invisible que ChatGPT pondrá en sus textos en Europa.

El anillo tampoco ha salido solo. Con él han aparecido cerámica y vidrio de unos ocho siglos, del IV antes de Cristo al IV después, con vajilla, ánforas, frascos y lámparas de aceite, según el Ministerio. Esas piezas cambian de forma con las épocas y ayudan a saber cuándo estuvo en uso cada parte del palacio. Para dar con ellas, el IEASM cartografía antes el fondo del puerto con instrumentos electrónicos, como magnetómetros de resonancia magnética nuclear, que detectan lo que está enterrado bajo la arena.

La Alejandría que está bajo el agua

Alejandría se fundó en el año 331 antes de Cristo, y sus reyes, los Ptolomeos, tenían su barrio junto al Gran Puerto, el Portus Magnus. Estrabón lo describió con detalle, con un palacio en el cabo Loquias, Antirrodos, una isla frente al puerto con «palacio real y un pequeño puerto», y el Timonio, la residencia que Marco Antonio se hizo construir al final de un espigón.

Buena parte de ese barrio está hoy bajo el puerto oriental de la ciudad. El IEASM trabaja allí desde 1992, con la Fundación Hilti como mecenas desde 1996, en una zona de unas 400 hectáreas. Ha localizado la isla de Antirrodos, la península del Poseidio, el puerto real y un templo de Isis, con piezas como la estatua de un sacerdote a tamaño natural, dos esfinges o la cabeza de granito de una estatua de unos 5 metros que se atribuye a Cesarión, hijo de Cleopatra. A eso se suman las ruinas del Faro, junto a la fortaleza de Qaitbay, y dos ciudades enteras en la bahía de Abukir.

ZonaQué hay bajo el aguaQuién excava y desde cuándo
Puerto oriental (el Gran Puerto)El barrio real de los Ptolomeos, con la isla de Antirrodos (su palacio y un templo de Isis), la península del Poseidio y el puerto realIEASM, desde 1992
Junto a la fortaleza de QaitbayLas ruinas del Faro y otros restos, con 3.040 bloques catalogados a 1 de enero de 2020 en una zona sumergida de unas 3 hectáreasCentro de Estudios Alejandrinos (CEAlex, del CNRS francés), desde 1994
Bahía de Abukir, al esteCanopo y Thonis-Heracleion, el puerto por el que entraban en Egipto los barcos griegos antes de que existiera Alejandría. Thonis-Heracleion está a 6,5 kilómetros de la costa y a unos 10 metros de profundidadIEASM, con las primeras piezas de Thonis-Heracleion en 2000
Las tres zonas hundidas que se excavan hoy en Alejandría y alrededores. Fuentes: IEASM y CEAlex.

¿Por qué se hundió?

No hubo un único desastre. Según el IEASM, el suelo de esta esquina del Mediterráneo se ha ido hundiendo poco a poco mientras subía el nivel del mar, algo que ya se notaba en la Antigüedad. A eso se sumaron terremotos y maremotos, que aparecen en los textos antiguos, y un fenómeno menos conocido, la licuefacción. El suelo de la zona, con mucha arcilla y mucha agua, sobre todo en Abukir, puede perder volumen de golpe bajo el peso de grandes edificios o con una ola o una crecida enorme, y lo que hay encima se hunde de repente. El CEAlex también achaca al lento hundimiento de la costa que las ruinas del Faro estén hoy bajo el agua.

La fecha del final la dan los propios restos. En las ciudades hundidas que ha excavado el IEASM no ha aparecido nada posterior a finales del siglo VIII después de Cristo, y Thonis-Heracleion acabó entera bajo el mar en ese siglo. Desde entonces, el barrio real de Alejandría ha pasado más de 1.200 años cubierto por capas de arena y sedimentos.

Cómo era el Faro y qué queda de él

Se alzaba en la isla de Faros, en la entrada del Gran Puerto. Lo empezó Ptolomeo I y lo terminó su hijo, Ptolomeo II, hacia el año 280 antes de Cristo. Estrabón, que lo vio en pie, lo describe en su Geografía como una torre de mármol blanco «de muchos pisos», ofrenda de Sóstrato de Cnido, «amigo de los reyes», por la seguridad de los navegantes. Plinio el Viejo escribió que costó 800 talentos de plata, como recoge National Geographic, y las estimaciones le dan más de 100 metros de altura.

¿Cómo era por fuera? Nadie lo sabe con exactitud. Las monedas lo dibujan con una estatua en lo alto, quizá de Zeus o de Poseidón, y figuras de tritones en las esquinas. La imagen que casi todos tenemos en la cabeza, la de la portada de este artículo, la dibujó el arqueólogo alemán Hermann Thiersch en 1909. Su libro fijó la idea moderna del Faro, rematado por una linterna con columnas, pero esa linterna no aparece en ninguna imagen antigua, como advierte el investigador Andrew Michael Chugg en la revista Ancient Egypt. Las monedas, los mosaicos y, desde ahora, un anillo son lo más parecido a una foto que tenemos.

Aguantó en pie muchos siglos. Seguía allí cuando los árabes conquistaron Egipto, en el siglo VII, pero los terremotos lo fueron destrozando. En el siglo XIV, el viajero Ibn Battuta se lamentaba de su mal estado, y acabó de caerse tras una serie de seísmos hace unos siete siglos. En 1477, el sultán mameluco Qaitbay levantó en su sitio una fortaleza con sus piedras, la que sigue en pie.

Lo que quedó en el mar se estudia desde 1994. El 1 de julio de 2025, el CNRS anunció que había sacado del agua 22 de los bloques más grandes del Faro, entre ellos los dinteles y las jambas de su puerta monumental, de 70 a 80 toneladas cada uno, y piezas de un pilono de estilo egipcio que no se conocía. Se escanean para encajarlos, como un puzle, en una copia digital del Faro que se podrá recorrer en una visita virtual, con ingenieros voluntarios de la Fundación Dassault Systèmes.

Dónde sigue la búsqueda

La campaña de este año continúa en cuatro puntos del puerto oriental, según el Ministerio: el templo de Isis, el palacio y la colina oeste de Antirrodos, los restos de un obelisco y el Timonio de Marco Antonio. Solo en Antirrodos, el IEASM ya ha sacado a la luz restos de edificios en varios miles de metros cuadrados. Después, el equipo pasará a la bahía de Abukir, a Canopo y Thonis-Heracleion. Ninguna de las notas dice dónde se expondrá el anillo.

Tu garabato en la pantalla del repartidor se pierde entre miles de entregas. El de aquel alejandrino era el Faro, y siete siglos después de que la torre se viniera abajo, sigue en pie en un anillo de bronce.

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Fuentes

Juan A.

Soy Juan, entusiasta de la tecnología, los videojuegos, la inteligencia artificial y la actualidad que nos rodea. Juego a shooters como el CS2, cooperativos y single player con un PC que he ido mejorando pieza a pieza, y me gusta estar al tanto de todo lo que sale. En Ping Cero intento transmitir esa pasión contándote lo último, lo curioso y lo que merece la pena.

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